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January 04, 2008 04:32 AM PST
La tercera edición de Low Onstage se concibió en plena vorágine navideña. La música en directo sirvió para despedir un agonizante 2007 y saludar a un principiante 2008.
Ya son tres las citas en la Heineken de Madrid, que la gente de Low ha programado con éxito y es que la formula resulta atractiva y atrayente. Tres grupos en directo, cercanos al publico y dando lo mejor de si. Un buen surtido de dejotas, amenizando los intervalos entre concierto y concierto y cerrando las veladas. Y unos precios, que si somos capaces de mostrarnos previsores adquiriéndolas anticipadas nos saldrán por unos 12 euros. El resultado de todo esto se puede medir en la aceptación del público que parece encantado con planes de este tipo y caminan a mostrarse como fieles a cada una de las nuevas citas de Low Onstage.
En esta ocasión los primeros en subirse al escenario fueron Layabouts. Su primer disco ha contado con la producción de Paco Loco y esta editado el sello madrileño wild thing.
Parecen tener las cosas claras estos chicos de Madrid, su música se extiende placida en la distorsión, con riffs salvajes y acompañamiento de sintes muy de moda en los últimos tiempos para darle un toque club a las canciones. No se permitieron ni un respiro, atacaron desde el principio mostrando cuales son sus mejores cartas. Apabullantes ritmos, peligrosa calma y otra vez explosión sonica. Esta fue la tónica central de su concierto, el público bailo, chilló y aplaudió aquellos chicos que dieron justo lo que les pedían buenas canciones, actitud y pose. Dejaron el ambiente ardiendo y eso que la cosa no había hecho más que empezar.
Layabouts están al principio del camino y por eso nos pueden recordar al sonido de unos cuantos grupos. Tal vez sea un auto reflejo o simple admiración. El tiempo nos dirá si aquel primer disco fue el inicio de algo grande o un buen compacto con alguna canción que recordar. El presente de momento habla de unos chicos que defienden sin amagos sus canciones y se lo hacen muy bien encima de un escenario.
Mientras Homeboy lanzaba un buen surtido de hits el escenario comenzaba a mutarse para recibir a los zaragozanos Tachenko. Que traían bajo el brazo y la pierna escayolada de Sebas Puente algunas canciones de su último disco “esta vida pide otra” que estará en la calle a principios de febrero y ha sido editado por Limbo Starr.
Si la música de Layabouts aprovecha cada instante como si fuera el último, con Tachenko siempre habrá un próximo segundo mas apetecible que el anterior. Su concierto fue un placer, una verdadera degustación. Por que las canciones de Tachenko hay que disfrutarlas como el buen vino. Se huelen y se sienten y deben reposar durante un momento para mas tarde dejar que vallan sacudiendo despacito la cabeza y el corazón. Un soplo después estarás esbozando una sonrisa y bailando sus canciones.
Los nuevos temas fueron bien recibidos por el público, sobre todo “hacia el huracán” canción que parece ser una de las grandes de su nuevo álbum.
Tachenko no obvio su mas reciente disco “Las jugadas imposibles” y realizo un pequeño viaje por algunas de las canciones de el “Tiempo en los urales” y “Nieves y rescates”. Los zaragozanos ofrecieron un concierto redondo, agradable y de exquisita sencillez. El paso del tiempo es un placer cuando es Tachenko quien lo domina con sus canciones.
La noche aun guardaba los golpes directos de La habitación roja. Pocas cosas resultan tan seguras en la música de nuestro país como los directos de La habitación roja. Siempre es recomendable un concierto suyo. Ni siquiera es necesario saber de su música, ellos forman parte de esa liga de bandas que crean afición a través de sus directos y a la primera escucha. Tal vez, junto con Lisabo, son la banda que mejor exhibe sus atributos encima de un escenario. Gracias a grupos como ellos se puede justificar y defender la importancia de la música en directo, del tu a tu entre publico y artista.
No se cuantas canciones tocaron, ni el tiempo que estuvieron tocando. Solo recordamos la velocidad, la intensidad, la explosión de cada una de las canciones que mostraron a un público totalmente a su merced. El placer del último instante, de un segundo mas de vida. Es lo que produce la inmensidad musical de La habitación roja. Que al igual de sus colegas de Tachenko, traían cosas que ofrecer. Su nuevo mini lp “Posidonia”- 50% Steve Albini, 50% maquetas de su ultimo álbum- siete canciones de puro sonido habitacionroja. Un ejemplo más de carácter, de belleza que pide a gritos que la miren y que la escuchen.
Era el turno de Amable, con el siempre es un placer aspirar las ultimas horas de la noche. Siempre te recuerda alguna canción que crees olvidada, algún grupo que merece la pena volver a escuchar. Yo llevo una semana recordando los discos Australian blonde.
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